
Puntos clave
El tabaquismo entre los adultos descendió al 9,9 % en 2024, lo que supone la primera vez en la historia de los Estados Unidos en que la cifra cae por debajo del 10 %.
Aproximadamente 25,2 millones de adultos siguen fumando cigarrillos.
Casi el 18,8 % de los adultos consume al menos un producto de tabaco.
El consumo de tabaco combustible disminuyó al 12,6 % en 2024, frente al 13,5 % registrado en 2023.
El uso de cigarrillos electrónicos y puros se mantuvo prácticamente inalterado de un año a otro.
Los adultos jóvenes mostraron una mayor propensión a utilizar cigarrillos electrónicos que cigarrillos tradicionales.

20 de marzo de 2026
Según Fox News, el tabaquismo entre los adultos de Estados Unidos ha alcanzado su nivel más bajo registrado, de acuerdo con un nuevo estudio que analiza datos representativos a nivel nacional.
El análisis, publicado en *NEJM Evidence*, examinó las respuestas de más de 29.500 adultos en 2023 y 32.600 adultos en 2024 que participaron en la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud. Los investigadores hallaron que el 9,9 % de los adultos declaró fumar cigarrillos en 2024, lo que representa un descenso respecto al 10,8 % del año anterior.
Esto marca la primera vez que la prevalencia del tabaquismo en adultos en los Estados Unidos desciende a un solo dígito, acercando al país a la meta de salud pública de *Healthy People 2030* de reducir el tabaquismo en adultos al 6,1 %.
Sin embargo, el consumo de tabaco sigue estando muy extendido. Se estima que 25,2 millones de adultos continúan fumando cigarrillos, mientras que aproximadamente 47,7 millones de adultos -el 18,8 % de la población- informaron haber consumido al menos un producto de tabaco.
El descenso en el consumo de cigarrillos contribuyó a una reducción en el uso general de tabaco combustible, categoría que incluye tanto cigarrillos como puros. El consumo de productos combustibles descendió al 12,6 % en 2024, en comparación con el 13,5 % registrado en 2023.

Por el contrario, el uso de productos no combustibles, como los cigarrillos electrónicos, no experimentó cambios significativos entre ambos años. Los investigadores subrayaron que la estabilidad en las tasas de consumo de puros y cigarrillos electrónicos pone de manifiesto la necesidad de implementar políticas integrales de control del tabaco que abarquen todos los productos con nicotina.
Los patrones de consumo de nicotina también variaron entre los diferentes grupos demográficos. Los hombres informaron un consumo de tabaco significativamente mayor que las mujeres: más del 24 % de los hombres consumía al menos un producto de tabaco, en comparación con casi el 14 % de las mujeres.
Ciertos grupos ocupacionales -incluidos los trabajadores de la agricultura, la construcción y la manufactura- mostraron tasas más elevadas de consumo de tabaco. También se observó una mayor prevalencia entre los residentes de zonas rurales, las personas con ingresos bajos, las personas con discapacidad y aquellas que poseen un certificado de desarrollo educativo general (GED).
Entre los adultos jóvenes de 18 a 24 años, el uso de cigarrillos electrónicos fue sustancialmente mayor que el consumo de cigarrillos convencionales. Casi el 15 % informó utilizar cigarrillos electrónicos, en comparación con el 3,4 % que fumaba cigarrillos convencionales.
Los expertos en salud pública señalan que estos hallazgos reflejan una transformación en el consumo de nicotina, más que una desaparición de la adicción. Las autoridades sanitarias continúan enfatizando que ningún producto de tabaco -incluidos los cigarrillos electrónicos- se considera seguro.
El tabaquismo sigue siendo la principal causa de enfermedades y muertes prevenibles en los Estados Unidos, y es responsable de aproximadamente una de cada tres muertes por cáncer, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Los investigadores destacaron la importancia continua de las leyes de espacios libres de humo, los impuestos al tabaco y el acceso a programas de apoyo para dejar de fumar a fin de mantener la disminución en las tasas de tabaquismo.
El estudio reconoció varias limitaciones, entre ellas la dependencia de datos autodeclarados y los cambios a lo largo del tiempo en la definición de las categorías de tabaco sin humo.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------





